dijous, 3 de maig de 2012

El gran Gatsby, F. S. Fitzgerald

The Great Gatsby (El gran Gatsby)
de F. S. Fitzgerald
Fecha original de publicación: 1985
Editorial: Alfaguara

No hacen falta muchas palabras, ni ordenarlas de manera muy complicada, para decir algo profundo. Esto es con lo que me quedo de El gran Gatsby. Novela sencilla ambientada en los roaring twenties y narrada por Nick Carraway: fiel observador, no siempre implicado en la historia, detallista e irónico. Éste, des de su ventana, narra la historia de Jay Gatsby. Ya que, como él mismo dice: “Al fin y al cabo, desde una sola ventana se contempla mejor la vida”.

La historia que se nos narra es el del amor perdido de Gatsby. Él, persona condenada a su soledad disfrazada y a la frivolidad del dinero, querrá recuperar un sueño, un solo sueño, que se desmantela a lo largo de las páginas: Daisy, su amor de juventud. Y así, con la suave voz de Nick, la vida de Gatsby avanza hacia su obsesión, filtrando, paulatinamente, la amarga realidad (la no soñada) con la irónica voz de Fitzgerald. 

La fiesta adquiere un papel relevante. En la gran casa de Gatsby se suceden grandes fiestas, con gente desconocida para él y también para ellos mismos. Gente cínica, en un ambiente falso. Dónde reina la nada disfrazada de dinero y la música del silencio. Gatsby es el anfitrion de estas fiestas. 
Estas fiestas, con jazz desenfrenado, igual que vemos a Fitzgerald y a Zelda en Midnight In Paris, cuando llega “la hora de la profunda mutación humana” y “la atmósfera se cargaba con excitación” se dejaban, placenteramente, llevar por la atmósfera nocturna:

“De súbito, una de esas gitanas, vestida de tembloroso opal, se apodera de un cóctel en el aire, se echa al coleto para cobrar valor, y moviendo las manod como Frisco, se pone a bailar sobre la plataforma de lona. Un momentáneo silencio; el director de orquestra cambia cortésmente el ritmo de la música, y estallan los comentarios, circula la equivocada información de que es la doble de Gilda Gray en el ‹‹Follies››. Ha empezado la fiesta.”
Y todo, en la glamurosa atmósfera de Nueva York que Fitzgerald, con la voz de Nick, describe así:

“Nueva York empezó a gustarme por su chispeante y aventurera sensación nocturna, y por la satisfacción que presta a la mirada humana su constante revoloteo de hombres, mujeres y máquinas. Gustaba de pasear por la Quinta Avenida y elegir románticas mujeres entre la multitud; imaginar que dentro de breves minutos, irrumpiría en su vida sin que nadie lo supiera ni lo desaprobara. A veces las seguía, con el pensamiento, a sus pisos situados en esquinas ocultas de callejas, desde donde se volvían, sonriéndome, antes de desaparecer en la cálida oscuridad. En el encantador crepúsculo metropolitano, sentía a veces una obsesionante soledad, y la sentía también en otros empleadillos que pasaban el rato frente a los escaparates, esperando la hora de una solitaria cena en un restaurante; empleadillos ociosos en el crepúsculo, que desperdiciaban los más conmovedores instantes de la noche y de la vida.”
Y así, igual que Nick, o Francis, que siguen con el pensamiento a esas muchachas, nosotros seguimos la historia que quizá es, igual que tantas cosas, un trozo de imaginación. Pero todo este mundo idealizado de los felices años veinte, de fiesta, y en donde todo parece ser bello y brillante, no es más que un sueño; un engaño. Como la trágica vida de Gatsby. Como su obsesión de un amor pasado. Como el dinero. Como la compañía en las fiestas. Como la música. Como la bebida. Y al desnudarlo, con sencillez pero con maestría, sólo queda lo perdido, lo que, tras la ironía de Fitzgerald, realmente fue. “Y así vamos adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado”. Sin olvidar, como aconsejaron a Nick algún día:
‹‹Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien ─me dijo─ ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas…››

Para más información sobre la historia editorial del libro y de su editor Maxwell Perkins, aquí; para otras reseñas, aquí (Revista de Letras); para una curiosidad acerca de Hunter S. Thompson y El gran Gatsby, aquí