dijous, 9 de febrer de 2012

El túnel, Ernesto Sabato


Analítico y cuestionándose hasta el último detalle, Ernesto Sábato nos presenta la historia de cómo Juan Pablo Castel asesinó a María Iribarne. En la novela, cargada de un detallismo obsesivo, nada es en vano y nada sobra sin segundas intenciones. Pablo Castel, pintor solitario, nos explica, con una estructura casi policial y con un punto de vista al estilo detectivesco, sus entramados mentales, sus preocupaciones y sus motivaciones, para finalmente, matar el único ser que entendía su pintura: María Iribarne.

Acompañado de altas dosis existencialistas, desguarnecido de palabras innecesarias, y con un punto, casi inasible, de ironía y de la crueldad que la acompaña, el autor logra desnudar algunas de las fingidas actitudes humanas. 
La soledad y la incomprensión son latentes a lo largo del texto. Y a pesar de que se nos presentan momentos con más luz que otros, aunque a veces parece divisarse en el fondo, tenuemente, una luz al final del túnel, no se logra iluminar si no un cuerpo flaco, desgastado, con los ojos hundidos, en medio de un taller, al frente de una tela, y con un pincel temblando intentando pintar. 

Entre medio de esta avalancha de imágenes y de pistas que se retoman, el amor que Castel creía sentir por María va degradándose lentamente, dando paso al dolor causado por la imposibilidad de unirse y a la frustración que esto conlleva. La vuelta a la soledad, a la incomprensión, al túnel, oscuro y solitario, se presenta más dolorosa que al principio.

El túnel busca ser un relato real, un conjunto de palabras, que buscan la verdad detrás del humo que envuelve las cosas, que trastorna, que hiere, que quema, y que deja ver, nuevamente, el caos que nos oprime des de dentro.

"[…] en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esa muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad, o le había intrigado el lenguaje mudo, la clave de mi cuadro."
Y leyendo esta novela, uno se da cuenta que el detective y el asesino son la misma persona. Personajes encerrados en un mismo túnel.


 El túnel
de Ernesto Sabato
Data original de publicació: 1948
Editorial: Seix Barral

ENTREVISTA A ERNESTO SABATO, "A FONDO" (1977). Aquí